La tripanosomiasis africana, también conocida como enfermedad del sueño, es una enfermedad parasitaria transmitida por insectos en humanos y otros animales. Es causada por protozoos de la especie Trypanosoma brucei.

Tipos

Hay dos tipos que infectan a los humanos: Trypanosoma brucei gambiense (TbG) y Trypanosoma brucei rhodesiense (TbR). TbG causa más del 98% de los casos informados. Ambos se transmiten generalmente por la picadura de una mosca tsetse que ya se encuentra infectada, siendo esto más común en los lugares más distanciados de la ciudad, es decir en las áreas rurales.

Inicialmente, en la primera etapa de la enfermedad, hay fiebre, dolores de cabeza, picazón y dolores en las articulaciones. Se inicia de una a tres semanas luego de ocurrida la picadura. Semanas o meses después, la segunda etapa comienza con confusión, falta de coordinación, entumecimiento y dificultad para dormir. El diagnóstico es a través de la búsqueda del parásito en un frotis de sangre o en el líquido de un ganglio linfático. A menudo se necesita una punción lumbar para diferenciar la enfermedad de la primera y segunda etapa.

La prevención de la enfermedad severa implica el examen de la población en riesgo con análisis de sangre para TbG. El tratamiento es más fácil cuando la enfermedad se detecta temprano y antes de que se presenten síntomas neurológicos.

La enfermedad ocurre con regularidad en algunas zonas de África subsahariana. Según estudios, las personas que son propensas a tenerla rondan los setenta millones en treinta y seis países. Se estima que 11,000 personas actualmente están infectadas con 2,800 nuevas infecciones en 2015. En 2015 causó alrededor de 3,500 muertes, por debajo de las 34,000 en 1990. Más del 80% de estos casos se encuentran en la República Democrática del Congo. Se han producido tres brotes importantes en la historia reciente: uno entre 1896 y 1906, principalmente en Uganda y la cuenca del Congo, y dos en 1920 y 1970 en varios países africanos.

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Signos y síntomas

Los síntomas y las señales de la tripanosomiasis africana suceden en dos etapas. La primera etapa, conocida como fase hemolinfática, se caracteriza por fiebre, dolores de cabeza, dolores en las articulaciones y picazón. La fiebre es intermitente, con ataques que duran de un día a una semana o más.

La ocupación en forma invasiva de los sistemas de la sangre y linfático por los parásitos se asocia con hinchazón severa de los ganglios linfáticos, a menudo a tamaños tremendos. El signo de Winterbottom, los nódulos linfáticos hinchados a lo largo de la parte posterior del cuello, pueden aparecer. Ocasionalmente, se desarrolla un chancro (llagas rojas) en la ubicación de la picadura de la mosca tsetsé.

La segunda fase de la enfermedad, la fase neurológica, comienza cuando el parásito invade el sistema nervioso central al atravesar la barrera hematoencefálica. La interrupción del ciclo del sueño es un síntoma principal de esta etapa y es el que le dio a la enfermedad el nombre de “enfermedad del sueño”.

Otros síntomas neurológicos incluyen confusión, temblor, debilidad muscular general, hemiparesia y parálisis de una extremidad. Las personas también pueden presentar síntomas psiquiátricos como irritabilidad, reacciones psicóticas, comportamiento agresivo o apatía, que a veces pueden dominar el diagnóstico clínico. Sin tratamiento, la enfermedad es invariablemente mortal, con deterioro mental progresivo que conduce al coma, insuficiencia orgánica sistémica y muerte.

Causas

Trypanosoma brucei gambiense representa la mayoría de los casos de tripanosomiasis africana, siendo el ser humano el principal reservorio necesario para la transmisión, mientras que el Trypanosoma brucei rhodesiense es principalmente zoonótico, con infecciones ocasionales en humanos. La tripanosomiasis africana depende de la interacción del tripanosoma con las moscas tsetsé (vector), así como del hospedador (humano para Trypanosoma brucei gambiense y animales para Trypanosoma brucei rhodesiense).