Hay personas que no pueden parar de mentir, es más fuerte que su deseo por ser creíbles y decir la verdad. Esto se explica científicamente, ya que se trata de una patología diagnosticada. A continuación les contamos cómo se llama.

Mitomanía, es la compulsión a mentir. Es un trastorno psicológico caracterizado por mentiras indicadoras compulsivas, en las que no hay beneficios externos y las que por lo general se limitan a cuestiones específicas (como la familia o amigos). En los casos considerados más graves pueden incluir una gran variedad de temas y la persona tiene dificultad para recordar lo que es verdadero y lo que es invención.

El mitómano puede ser parcialmente consciente de decir mentiras, pero sin compulsión. Una chica cuyo padre es violento, por ejemplo, puede empezar a inventar a colegas como su relación con su padre es buena y divertida, contando con visitas y conversaciones que nunca existieron. Es importante diferenciar la mitomanía, los falsos recuerdos, de las personas sanas que tienden a distorsionar sus recuerdos y que tienen muy diferentes memorias de un mismo hecho.

Causas

Hay varias razones por las cuales se manifiesta la mitomanía. En primer lugar, por diversos factores socio-psicológicos de la persona afectada y, en segundo lugar, porque hace hincapié en una situación social, y luego aparece posible en función de las circunstancias presentes en el momento en que el individuo está viviendo. La mayoría de las veces una de las razones es el deseo de aceptación de quienes le rodean. A menudo es difícil convencerlo de unirse a un tratamiento.

Este trastorno tiene su origen en la sobrevaloración de sus creencias sobre la base de la ansiedad subyacente. A menudo se presenta junto con una profunda ansiedad, con un trastorno obsesivo-compulsivo, la depresión, la ansiedad o el trastorno del estado de ánimo.

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Síntomas

Las historias no son totalmente improbables y con frecuencia tienen algún elemento de verdad. No son una manifestación de delirio o algún tipo más amplio de la psicosis: cuando se enfrentan, el contador puede admitir que son falsas, aunque de mala gana.

La tendencia a decir mentiras es durable y no es causada únicamente por la situación inmediata o social de presión, siendo una característica natural de la personalidad.

La motivación definitivamente emocional (miedo, la vergüenza, el deseo de aprobación), sin beneficios externos evidentes (como la venta de productos, el mantenimiento de una relación o alejarse de un crimen).

Carácter

Desde esta perspectiva, podemos decir que el discurso del mitómano es muy diferente al del mentiroso o al estafador que tiene efectos prácticos. Para ellos, el objetivo es mentir, sólo como un medio para otros fines. Cuentan historias al tiempo que les creen. También es una forma de consuelo.

El mitómano por lo general sabe en el fondo que lo que dice no es del todo cierto. Pero decir mentiras te hace sentir bien consigo mismo y calma la ansiedad. En un momento dado, el sujeto prefiere creer en su realidad más que en la realidad objetiva (hechos visibles). Él tiene que contar historias falsas para sentirse bien consigo mismo, la caracterización de estos casos, un fenómeno psicológico llamado bovarismo.

La mitomanía no puede considerarse como una mentira compulsiva, sino como una enfermedad que si no se trata puede causar graves molestias a la persona que lo posee. En general, este evento se debe a una profunda necesidad de apreciación o de atención.

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La mayoría de los casos de mitomanía, cuando se exponen, se confunden. Sin embargo, los mitómanos que buscan ayuda de buen grado, se consideran extremadamente raros, ya que casi no se dan cuenta que se están haciendo daño a sí mismos por mentir a los demás.

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